Estoy leyendo Los asesinatos de la Mansión Decagonal. Hace un buen rato que no acercaba mangas a la Torre Borgiana, así que disfruto doblemente de la historia. Me siento bien de haber hallado una serie que mantiene algunas horas de la jornada en la grata contemplación de un argumento cautivador y las bellas imágenes que lo ilustran. También estoy complacido con el reencuentro de una actividad que había dejado de lado. Me fascina el manga, ¿por qué dejé de leerlos? La pregunta es tonta, la respuesta necia. Prefiero ignorar ambas y volver a la lectura. Material sigue llegando y solo me apura el espacio donde habrá que almacenar los nuevos tomos; también que siempre es más la oferta que el tiempo para dedicarlo al abandono hedonista y desde luego, los recursos que jamás son suficientes.

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