Una de las plataformas en las que he podido publicar desde hace algunos años es la revista electrónica PENUMBRIA. Me siento cómodo enviando ideas que generosamente han encontrado un espacio en varias de sus ediciones, compartiendo el Verbo Gris con otros autores de distintos países.
Anexo aquí un acceso a la edición más reciente, desde el cual se puede descargar la revista en formato Epub (mi favorito, por cierto) y Pdf.
Era el hoy lejano octubre de 2022. Por una casualidad que aquí está de más relatar, aterrizaba en mi natal Ciudad de México y tras un viaje en metro por las entrañas del monstruo, llegué al centro para visitar la Feria Internacional del Libro del Zócalo. No tenía idea de que se presentaba una mesa que incluía al camarada Kike Ferrari, un autor que por muchas razones es importante en mi acervo sentimental como lector.
El imprescindible registro en Fb.
Menos llegué a pensar mientras llegaba al lugar, que podría estrechar su mano, obtener una firma en uno de sus libros y llevarme una fotografía de recuerdo que conservo con entusiasmo. Ya sé, a menudo me doy cuenta de que actúo como un mozalbete en día de Reyes. ¿Qué puedo decir? hay autores de los que me he vuelto incondicional y valoro la oportunidad de acercarme y observarlos, de saber acerca de cómo es para ellos el proceso de trabajo, qué manías o costumbres tienen. Ser lector también es de vez en cuando convertirte en un fanático irredento como lo es un hincha del futbol.
Metal Up!
Pasados los años, en el espacio de Nitro Press de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, adquirí entre otros (chingonsísimos) libros Territorios sin cartografiar, de Kike.
Sin contar acá de que se tata, comparto que es una de las mejores lecturas realizadas este año que ya está de salida igual que yo, que en unos días arribo al último escalón de los 40 y para el siguiente invierno aterrizo con todo y dolor de huesos al medio siglo. El libro es alucinante y muestra, efectivamente, un atisbo de esos terrenos que aún no se trazan en mapa alguno, pero que un crononauta intuye y disfruta mientras accede a cada resquicio mostrado por la prosa brillante del camarada Ferrari. Esta curiosa cartografía es un viaje gozoso que se debe realizar varias veces. Yo lo haré sin duda, luego de avanzar en otros territorios que están todavía pendientes.
Una semana ha pasado desde la presentación de este primer intento editorial. El oscuro oficio ha zarpado y lo que le suceda ahora es motivo de especulación quizá, pero ya está fuera de mi alcance. Queda la otra labor, una para la que no estoy acostumbrado y que se me vino encima de repente: hay que lograr vender las unidades impresas, promover las bondades del breve volumen y hablar acerca de lo que en sus páginas habita. Es raro estar de este lado, cuando la costumbre dicta que las presentaciones editoriales son espacios en los que colaboras. Haces preguntas, cargas libros, señalas aquello que te ha gustado del trabajo de los autores, recomiendas a una comunidad este o aquél texto…
Stephen King anota en su libro Mientras escribo –On Writing-, que te conviertes en un escritor profesional cuando envías un relato a una revista, te es remunerado y con ello puedes pagar alguna factura. Siguiendo la paráfrasis, resulta entonces que ahora soy un escritor profesional. Alguna responsabilidad debo haber adquirido, pero no alcanzo a asimilarlo. No voy a angustiarme. Seguiré haciendo las mismas notas y los mismos trazos de siempre. Lo que venga, llegará a la hora que sea propicio.
Cada mañana mientras alimento al Borges, bebo un café brutalmete oscuro y me quito las pulgas, suelo escuchar un álbum de Power Metal para salir al mundo con la energía a tope y la espada desenvainada. Hoy le tocó al magnífico «A Flame to the Ground Beneath» de los suecos Lost Horizon desplazar a los casi inamovibles Helloween. Mientras los escucho como la súbita descarga de un rayo que destruye a su paso la oscuridad, me caen encima veinte años de imágenes y sensaciones en la piel. Este álbum es del 2003. El último de la banda, aunque exista la opción siempre abierta de que volverán. Lo cierto es que bajo la excusa de no hallar un vocalista competente que además comparta sus ideales, Wojteck Lisicki ha puesto en una perpetua espera el lanzamiento de una nueva colección de poderosos himnos.
¿Habrá leído alguna vez a Juan Rulfo traducido al sueco, al inglés o en su natal polaco? Wojteck, me parece, ha hecho lo mismo que nuestro Juan: sabe que superar o alcanzar siquiera lo ya realizado en sus dos obras legadas a la posteridad es tarea harto improbable. A fin de cuentas, cada cierto tiempo surgen en YouTube vocalistas que se lanzan hacia la perdida empresa de suplantar a Daniel Heiman. Daniel por cierto, colabora en multitud de proyectos, pero ninguno ha logrado separarlo de su triste condición. Siempre será el ex vocalista de Lost Horizon, imposible quitarse esa piel.
No es lo mismo Lost Horizon que Veinte años después.
La tenaz práctica del insomnio, el oscuro oficio del exilio, la espiral… todas las frases a las que te aferras mientras aprendes a lanzar palabras, punto y línea sobre el plano. Cuando tu camino se ha forjado por la libre, el aprendizaje no cesa jamás. Se construye a cada paso mientras respiras, pero vamos: sigues haciendo exactamente lo mismo que cuando eras un lobato marcando las paredes con trazos incipientes y te entusiasma igual que entonces. Escuchar los espejos que recuerdan cómo era más sencillo el mundo infantil si metías la nariz entre las páginas de cuanto libro te quedara a mano te ha hecho bien. Cumplir el pacto contigo mismo y hacer el viaje que planeaste un año antes aunque preferías quedarte leyendo con Mil Sombras ronroneando sobre tu cuerpo.
Lo has abandonado todo, has perdido el interés cada cierto tiempo al punto de encerrarte y olvidar el aseo más elemental, el contacto humano, pero no la mirada necia sobre distintas tipografías ni la manía de extender tinta, a veces pigmentos de distinas calidades sobre los más diversos soportes. O esa otra un tanto estrafalaria de hablar con los otros que te constituyen como quien se halla en medio de una multitud.