Del oficio

Una semana ha pasado desde la presentación de este primer intento editorial. El oscuro oficio ha zarpado y lo que le suceda ahora es motivo de especulación quizá, pero ya está fuera de mi alcance. Queda la otra labor, una para la que no estoy acostumbrado y que se me vino encima de repente: hay que lograr vender las unidades impresas, promover las bondades del breve volumen y hablar acerca de lo que en sus páginas habita. Es raro estar de este lado, cuando la costumbre dicta que las presentaciones editoriales son espacios en los que colaboras. Haces preguntas, cargas libros, señalas aquello que te ha gustado del trabajo de los autores, recomiendas a una comunidad este o aquél texto…

Stephen King anota en su libro Mientras escriboOn Writing-, que te conviertes en un escritor profesional cuando envías un relato a una revista, te es remunerado y con ello puedes pagar alguna factura. Siguiendo la paráfrasis, resulta entonces que ahora soy un escritor profesional. Alguna responsabilidad debo haber adquirido, pero no alcanzo a asimilarlo. No voy a angustiarme. Seguiré haciendo las mismas notas y los mismos trazos de siempre. Lo que venga, llegará a la hora que sea propicio.

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