Cada mañana mientras alimento al Borges, bebo un café brutalmete oscuro y me quito las pulgas, suelo escuchar un álbum de Power Metal para salir al mundo con la energía a tope y la espada desenvainada. Hoy le tocó al magnífico «A Flame to the Ground Beneath» de los suecos Lost Horizon desplazar a los casi inamovibles Helloween. Mientras los escucho como la súbita descarga de un rayo que destruye a su paso la oscuridad, me caen encima veinte años de imágenes y sensaciones en la piel. Este álbum es del 2003. El último de la banda, aunque exista la opción siempre abierta de que volverán. Lo cierto es que bajo la excusa de no hallar un vocalista competente que además comparta sus ideales, Wojteck Lisicki ha puesto en una perpetua espera el lanzamiento de una nueva colección de poderosos himnos.

¿Habrá leído alguna vez a Juan Rulfo traducido al sueco, al inglés o en su natal polaco? Wojteck, me parece, ha hecho lo mismo que nuestro Juan: sabe que superar o alcanzar siquiera lo ya realizado en sus dos obras legadas a la posteridad es tarea harto improbable. A fin de cuentas, cada cierto tiempo surgen en YouTube vocalistas que se lanzan hacia la perdida empresa de suplantar a Daniel Heiman. Daniel por cierto, colabora en multitud de proyectos, pero ninguno ha logrado separarlo de su triste condición. Siempre será el ex vocalista de Lost Horizon, imposible quitarse esa piel.

No es lo mismo Lost Horizon que Veinte años después.

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