
He hallado una respuesta: el silencio sólo es pesado cuando no lo acepto. Si me abro a su paso, puedo decorarlo con las más gratas eufonías. El silencio igual que las sombra, me habita y sólo es terrible cuando me niego a reconocer su valor, su multiplicidad. No todo es dolor en el caos que percibo en sus colores, en la espiral hay un amor que no avanza porque cierro la puerta a ese silencio donde tanto hay por decir aún.
Que la voz limpia del Agua purifique mis temores, y el Fuego de mi palabra surja sin impurezas. Que este silencio nuevo fructifique en la Tierra, que reciba el sol y la lluvia en manos del Aire. Que lleve mi renacimiento espiral a las raíces del Éter.
Ese es mi deseo.
